Redención espiritual
Ya van varios días e incluso semanas en las que me he alejado del computador sin escribir ni siquiera un simple saludo por correo electrónico. Así es me encuentro totalmente alejado de todo, de los dolores de cabeza, de los problemas, de las penas y de todo lo negativo que en algún momento me rodeo por la vida. Tampoco me encuentro en un lugar paradisíaco o algo parecido, pero es lo más parecido a la plenitud y tranquilidad que una persona puede alcanzar en la vida y acompañado además por hermosas personas como lo son mis padres, hermanos y sobrinos.
Alejado de toda la parafernalia que significa el vivir en una ciudad como Santiago, he aprendido a vivir un poco más cerca de la naturaleza, quizás no tan extrema como se ven en la película Into the Wild, pero sí muy cercana a las plantas y principalmente a los animales, entre ellos las ovejas, vacas, caballos, gallos y gallinas, conejos, por supuesto que perros y uno que otro animalito que no es bien recibido en el hogar de cada uno (ratones). Esto sumado a las salidas en bicicleta junto a mi hermana y algunos días en el maravilloso Lago Rapel en compañía de mi hermano, cuñada y esos enanos maravillosos que tengo por sobrinos, me han renovado absolutamente, recuperando todas las fuerzas para seguir adelante, derribar las barreras que se me atraviesen y recuperar las ganas por alcanzar los sueños que en algún momento deje de lado.
En estos momento en los que escucho la canción que me ha acompañado todo este verano como lo ha sido Mexico de Incubus, escribo las últimas líneas de esta pequeña reseña de lo que han sido mis vacaciones que si bien aún no terminan, han sido una de las mejores del último tiempo. A pocas horas de viajar nuevamente a Santiago y a conocer las nuevas aventuras que deberé enfrentar en el futuro junto a mis seres queridos pienso que al fin he limpiado mi alma y que todo esto ha sido una redención espiritual que dará buenos frutos en un futuro no muy lejano…
Saturday, February 20, 2010
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